Líderes estudiantiles, organizaciones y defensores de los inmigrantes que promueven el Dream Act siguen en pie lucha y no tiran la toalla para convertir a Nueva York en el cuarto estado de la nación en aprobar su versión local, pese a la negativa del gobernador demócrata Andrew Cuomo y del senado estatal de mayoría republicana de incluir la iniciativa en el presupuesto fiscal del 2013.
Los ‘soñadores’ continuarán tocando puertas y tienen la esperanza de que el proyecto aún pueda ser aprobado en el mes de junio, antes de que concluyan las sesiones de la legislatura. El proyecto, permitiría a estudiantes sin papeles que se han graduado de secundaria la posibilidad de acceder a ayuda financiera estatal y becas para ir a la universidad y de igual manera acceder al llamado Programa de Asistencia Educacional (Tuition Assistance Program, TAP) del estado.
“Nueva York tiene una larga tradición pro inmigrante, su fortaleza se basa en gran parte en el aporte de ellos, por eso creo que debe liderar la aprobación del Dream Act a nivel nacional” sostiene Osman Canales, director de Long Island Immigrant Students Advocates (LIISA).
Canales aboga por el Dream Act Nueva York porque a su criterio, “Es la única y lógica solución a un problema que terminará beneficiando económicamente al estado con la incorporación de los profesionales inmigrantes que se beneficien de la legislación.
Los Estados de California, Texas y Nuevo México aprobaron en los últimos meses sus propias versiones del Dream Act, cuyo principal objetivo es permitir y dar asistencia financiera para que estudiantes indocumentados puedan continuar una carrera universitaria.
“El estado de Nueva York es el hogar de cerca de 200.000 estudiantes indocumentados y a nivel de la ciudad hay unos 5.500, la gran mayoría son elegibles para ser beneficiados por el Dream Act”, aseguró Canales.
Canales ha volcado su acción a favor del Dream Act tras su experiencia como inmigrante. Emigró de El Salvador junto a sus padres cuando tenía 10 años y luego de pasar muchas vicisitudes logró un título universitario en Psicología en el Suffolk Community College.
“Nada sería mejor que poder acceder a la educación y obtener la carrera que soñamos, pero muchas son incosteables y no es justo que por ser ilegales no tengamos ayuda financiera”, dijo Wendolyne Sabrozo, una estudiante de origen peruano.
Sabrozo tomó parte del foro que sobre el Dream Act organizaron el SUNY College de Old Westbury y las organizaciones Long Island Wins y Long Island Immigrant Students Advocates.
“En las actuales circunstancias, no podemos aspirar a ser médicos, ingenieros, abogados, porque financieramente es imposible para nuestras familias. Queremos préstamos y la única vía es el Dream Act”, insistió Sabrozo que estudia inglés en el Nassau Community College.
Sabrozo sostiene que aunque es orgullosa de su origen hispano, su vida y toda su formación la desarrolló en Estados Unidos.
“Quiero estudiar, salir adelante con mi familia y contribuir a este país”, concluyó Sabrozo quien llegó al país cuando tenía seis años de edad.
“El foro de discusión sobre el Dream Act fue un gran éxito. Muchos estudiantes pudieron escuchar de primera mano acerca de las luchas que otros jóvenes enfrentan a causa de su estatus migratorio”, comentó Ted Hesson, de Long Island Wing, una organización sin fines de lucro que provee recursos y soluciones laborales a la comunidad inmigrante.
Hesson destacó como importante que el foro, con el respaldo de estudiantes y profesores tomaron la iniciativa de crear un club en la universidad para promover los derechos de los estudiantes indocumentados.
“El foro no sólo fue una actividad educativa sino también una oportunidad para acercarnos a los estudiantes indocumentados en la universidad. Además, hacerles saber que hay recursos externos allí para ayudarles a hacer frente a desafíos como el pago de la universidad”, aseveró Hesson.
“Pido al gobernador, a los legisladores que se pongan en el lugar de los padres que no tienen recursos para educar a sus hijos. Es muy difícil, esa es nuestra situación”, expresó Joaquín Villalobos, otro estudiante indocumentado que llegó a Estados Unidos siendo un niño junto a su madre, huyendo de la guerra civil de El Salvador.
Para Villalobos resulta inconcebible la opción de regresar a El Salvador donde prácticamente no conoce a nadie. Sólo tiene a su madre que ha luchado como madre soltera para sacarlo adelante.
No tengo un documento, eso hace la diferencia, pero crecí aquí y quisiera tener los beneficios que tienen los demás. Quiero igualdad para estudiar”, dijo Villalobos, que está por concluir un grado asociado en Artes Liberales en el Nassau Community College y luego desea seguir una carrera en Medicina.
Yelky Ramos es originaria de República Dominicana. Su historia se repite como en todos los casos de los estudiantes indocumentados que pugnan por el Dream Act.
Ramos tiene metas muy claras. Actualmente estudia Periodismo, Comunicación Pública y Bienes Raíces en el Baruch College. Por su alto rendimiento académico, un filántropo de la ciudad está cubriendo el costo de sus estudios universitarios.
“Creo que con el Dream Act se hace una inversión inteligente y sensata que ayudaría a estudiantes que desean superarse a obtener una educación universitaria”, respondió Ramos al ser consultada sobre porqué las autoridades deben aprobar el proyecto.
A pesar de tener la situación financiera de sus estudios resuelta, Ramos es una de las activistas más fervientes por quienes no han tenido su suerte. No obstante aclara, no ha sido fruto de la casualidad; fue la mejor estudiante de su promoción en la escuela secundaria y por esto recibió también una beca de la Coalición de Inmigración de Nueva York.
“Somos una comunidad de estudiantes que hemos sido educados en el sistema primario y secundario del estado de Nueva York. Porqué negarnos la oportunidad de que continuemos educándonos mas”.
“Estudios conducidos por el Board of Regents confirman que mientras más alto es el nivel de educación, la contribución en impuestos es mayor. Invertir en nuestro futuro, es invertir en nuestro estado”, explicó Ramos. Ramos llamó a los estudiantes indocumentados a mantenerse unidos. A su criterio, hay mucha esperanza de que sus voces no puedan ser ignoradas por tanto tiempo.
“Es tiempo de luchar con más ganas, de planear y trabajar en conjunto para que logremos hacer de esta propuesta una ley. Nunca debemos olvidar que nuestra lucha no acaba aquí, debemos luchar por el Dream Act Federal”, proclama finalmente Ramos.
De otra parte los estudiantes se sintieron revitalizados tras las declaraciones de Ken Salazar, Secretario del Interior de Estados Unidos, quien este viernes en Los Angeles apoyó una solución integral al tema migratorio y de manera concreta favoreció legalizar a los estudiantes indocumentados mediante el Dream Act.
Salazar junto al alcalde de Los Angeles Antonio Villaraigosa presidieron la Cumbre Comunitaria promovida por la Casa Blanca donde cientos de líderes locales debatieron los temas que afectan a la comunidad hispana. Villaraigosa ratificó en su postura a favor de una reforma integral de migración y del Dream Act.
“Pienso que es cuestión de tiempo, el tema de educación será crucial en las elecciones presidenciales. Salazar y Villaraigosa saben a dónde apuntan”, opinó Carlos Medina, un estudiante indocumentado del Queensborough Community College.
Medina se identificó como parte del movimiento Make the Road Youth, que junto al New York State Youth Leadership Council constan entre las organizaciones más activas en las universidades comunitarias de Nueva York ,donde asiste la mayoría de estudiantes inmigrantes indocumentados.
De acuerdo a cifras del Migration Policy Institute, actualmente a nivel nacional hay 2.1 millones de estudiantes indocumentados que podrían beneficiarse del Dream Act.